jueves, 6 de agosto de 2015

Touché



Fue como un soplo discreto
dejando su surco en la memoria.
Un eco que resuena y remueve,
un estirar los brazos entreabriendo las manos.
Tocarlo con la punta de los dedos...
Los ojos sintiendo;
la piel respirando;
la sencillez radiante irrumpiendo...
Lo mismo que siempre estuvo ahí;
presente y olvidado,
tremendo,
discreto.
El árbol y sus hojas mecidas por ese viento vibrante.
El cuerpo tendido sobre el banco de madera.
La mera presencia que desborda.
La verdad de lo que siempre se supo,
de lo que siempre es,
la verdad de lo que toca y alcanza.
 
Ciegos estamos a la vida.
Basta con un simple golpe de viento;
tan simple, tan bello.

6 comentarios:

  1. Las cosas que últimamente has escrito parecen venir de sitio distinto, Carlos, como más adentro o quizás más allá ... Parece que te ha sentado bien eso de andar en sitios sin internet. :)

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  2. bueno, son rachas; hay un poco de todo sueños, momentos

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  3. pero si en los últimos poemas todo está siendo nuevo; son todos recientes; algunos de los hace unos meses eran ya antiguos

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