miércoles, 24 de diciembre de 2014

Jristós Sol Invictus

 
 




Dicen que el dios nace en lo más crudo del Invierno
entre nieves y nieblas
y bajo un sol limpio.
No lo imagino en un cálido portal sino entre duras rocas de granito gris,
espesos hielos y árboles pelados,
entre vientos recios y bajo un cielo inmenso.

Por eso hablan las viejas leyendas
de secretos misterios encontrados entre peñascos y escarchas,
en lo más salvaje de la naturaleza hiperbórea,
acogiendo al frágil dios del porvenir.
 
El calor y el corazón de la tierra amanecen en el frío Invierno
y la belleza gélida y auroral les rinde culto.
Y las nuevas formas brotan de su aliento de vida,
las que nunca fueron y las que encuentran un nuevo quicio.
Entre fríos y en Invierno.
Naciendo y renaciendo.
Siempre.
En Invierno.


3 comentarios:

  1. Muy muy bueno, me ha encantado.
    un abrazo.

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  2. Me gustó mucho este texto que dedicas a ese Sol Invictus de invierno, "Naciendo y renaciendo."
    Es también todo lo cardinal que aplica, en uno de los sentidos del adjetivo, como: " cada uno de los cuatro puntos del horizonte que sirven para orientarse" en este ir y venir.
    Saludos!!

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