miércoles, 18 de junio de 2014

Aguas vivas

En La Pedriza. Compartiendo la vida desatada.

I

Lienzos de agua iluminada, lienzos de arena fina y de colores; la materia, agua; y el agua un fértil y palpitante vientre. Las formas se suceden con una rapidez medida; arquitecturas, geometrías, alegrías, dolores, escenarios festivos, feroces batallas, cuerpos jubilosos de amantes que se encharcan, se penetran y se aman, verticales cuerpos de encharcados monjes que dejan ser a su propia Nada. Agua cálida, vientre inagotable; sólo el agua permanece, agua de vida atravesada de vibración y calor, agua de múltiples formas, pura ductilidad. El Agua y ese Vacío que nos dice, las aguas y la Nada compartiendo su misterio, no siendo sino forma…

Muy lejos quedan esas otras aguas detenidas en un frío polar, casi pétreas, agarrotadas, sin forma ni medida.

II

Pasan las horas. Atardecer y senda. El cuerpo camina y un viento fresco nos acaricia la piel. El cuerpo celebra con júbilo la vitalidad desbordada; en sus propias venas, en el bosque recién regado por la lluvia, en un río joven y bullicioso. Ahora el agua cae de los cielos y el río nos devuelve reflejos de plata de entre su torrente de frescura. ¡Ay Dios, cuanta Alegría!. Enfrente un monte de piedra llora agua fresca. Los musgos verdean el gris del granito aquí y allá. Ocres rojizos acompañan las roderas del agua sobre la piedra. La inmensa mole pétrea rezuma agua de vida por todos sus rincones. Jubilosa y conmovida se deshace en lágrimas. Nunca había visto algo así. La materia, piedra; y la piedra un fértil y palpitante vientre húmedo.

El río me llama y como un niño sumerjo mi cabeza en el torrente, casi hasta los hombros, apoyado entre dos sólidas piedras. Mi rostro se deshace en frescura…

III

Arje: Siendo vida lo que gobierna la vida. La unidad de lo múltiple. Lo que permanece en todo cambio. Lo que siempre es. El ser discreto de aquello que va siendo(to on). La continuidad en el ir y venir de las fugaces formas. La unidad de la Physis. La Gran Vida que acoge vida y muerte. El enlace discreto de toda discontinuidad. La unidad de ese cosmos que es Uno. Nuestra fibra más íntima. Nuestra ley secreta. Nuestro único anhelo. Para Tales el agua. Para Anaximandro el apeiron(lo indeterminado). Para Heráclito el fuego. Para Rumi la danza jubilosa del que sólo a Uno conoce. Variaciones con repetición; más allá de toda dualidad.

La Physis nos dice y el rumor de nuestra palabra suena a Océano y a sal. La palabra no es más que una ola fugaz, blanca y brillante. Agua. Apeiron.

La cifra y el número del Misterio: Uno.

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